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UNA JUSTICIA DEL SIGLO XIX

La pandemia por el COVID-19 que sufrimos actualmente ha puesto de manifiesto los grandes déficits que sufrimos en la Justicia Española, la cual a día de hoy continúa prácticamente paralizada. Contamos, muy a nuestro pesar, con una justicia obsoleta que no ha entrado en el siglo XXI.

Nuestro sistema judicial lleva años con una necesidad urgente de reformas a nivel organizativo, pero sobre todo de medios técnicos y humanos. Existe una absoluta falta de inversión en recursos humanos y materiales, lo cual ha derivado en una mala organización de la gestión judicial.

Esta crisis sanitaria ha demostrado que no se han alcanzado las cotas de digitalización necesarias y, en consecuencia, la tramitación de los procedimientos está detenida.

Se intenta, todo sea dicho de un modo del todo irracional, utilizar el estado de alarma decretado para “ocultar” el mal funcionamiento de nuestra Administración de Justicia.

El retraso que sufre la Justicia Española no se va solucionar con las medidas adoptadas al solapo del estado de pandemia. Es necesario más personal y una implantación eficaz de los medios telemáticos.

Las medidas aprobadas (entre las que figuran dejar sin vacaciones a todos los operadores jurídicos, abogados y procuradores incluidos) en modo alguno van a resarcir ni remediar el desmesurado atasco que sufren los Juzgados.

Y todo ello sin que a día de hoy sepamos cómo va a ser la reanudación de la actividad judicial. ¿Cuándo se van a volver a celebrar juicios? ¿Va a haber equipos de protección en las sedes judiciales?

En definitiva, el Sistema Púbico de Seguridad Social se encuentra en funcionamiento, la Agencia Tributaria continua ofreciendo sus servicios, por fortuna para todos los españoles el Sistema Sanitario de Salud ha estado a pleno rendimiento, así que nos preguntamos ¿LA JUSTICIA PARA CUANDO?

Virginia de Domingo – Letrada del Ilustre Colegio de la Abogacía de Bizkaia